Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en le espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiédose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo-
(¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos ?
Julio Cortázar
di escribió,
agosto 13, 2009 @ 1:32 pm
amiga, voy a matar al maldito que te deja anegada en cenizas!!! te quiero mucho!!!
juanadearco escribió,
agosto 14, 2009 @ 12:08 am
jajajjaja Seguis entrando acá amigaaaaaaaaaaaaa??? Te quierooo nenaaaa
El D. escribió,
diciembre 9, 2009 @ 1:33 am
Este poema me hace recordar a uno dle mismo autor que dice así:
Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios…
Qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo…
Eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados…
Un abrazo grande N, y espero que estés bien!.